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Pontboset - Champorcher
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Puentes y antiguas casas en el valle de Champorcher
Una arquitectura original vinculada a un territorio impracticable
Ubicación
a 212 km de Annecy, 116 km de Chamonix, 193 km de Ginebra, 60 km de Aosta.
Temas arquitectónicos
En un valle rocoso e irregular como el de Champorcher, no eran sencillas las conexiones de una margen a la otra de los torrentes. Apoyando las fundaciones de los puentes sobre precipicios rocosos por encima de aguas tumultuosas, los maestros constructores de los siglos XVII y XVIII edificaron obras de arte que resisten aún hoy las crecidas más impresionantes. A sólo 6 km del valle central, en la capital de Pontboset, un trayecto reúne varios puentes curvados sobre el barranco de Rathus; éstos conducen a los grandes valles de la ladera soleada, donde se enrocan numerosos
a 212 km de Annecy, 116 km de Chamonix, 193 km de Ginebra, 60 km de Aosta.
Temas arquitectónicos
En un valle rocoso e irregular como el de Champorcher, no eran sencillas las conexiones de una margen a la otra de los torrentes. Apoyando las fundaciones de los puentes sobre precipicios rocosos por encima de aguas tumultuosas, los maestros constructores de los siglos XVII y XVIII edificaron obras de arte que resisten aún hoy las crecidas más impresionantes. A sólo 6 km del valle central, en la capital de Pontboset, un trayecto reúne varios puentes curvados sobre el barranco de Rathus; éstos conducen a los grandes valles de la ladera soleada, donde se enrocan numerosos
pueblos abandonados. Las viviendas, aferradas a la cuesta, se caracterizan por sus ”soulei”, altos heniles cerrados por paredes de ejes verticales sostenidos por pilares en los ángulos. Pequeñas casillas de piedra de 2 pisos, construidas al lado, servían de secaderos para las castañas, y hasta los 1000 m de altitud recuerdan que la población de este valle no tuvo otra razón de ser que la presencia de este fruto nutritivo. Más arriba, el cultivo de cereales asume aspectos heroicos. Los campos de centeno de otros tiempos, en voladizo (salientes) unos sobre otros, gracias a la disposición aterrazada de las cuestas, caracterizan este paisaje literalmente construido por el hombre. En pueblos como Outre l’Eve, numerosos graneros para las gavillas y el trigo dan testimonio de la habilidad de los carpinteros de este
original valle alpino que vale la pena descubrir. El museo etnográfico del cáñamo ”Lou Dzeut”, en Chardonney, se realizó bajo un antiguo granero del siglo XVIII, amueblando un establo habitado, sobre el modelo de los de Champorcher en invierno. Los habitantes se especializaban en la tejedura del cáñamo y desde todo Val d’Aosta se llevaba la preciosa materia prima, indispensable en la vida cotidiana para la confección de ropa íntima, paños y sábanas.




