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Villa romana
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Villa romana en la región Consolata
Un salto al pasado para asistir a la vida cotidiana de las villas romanas
Cuándo es accesible: miércoles y viernes, de 9 a 13
No se pierda: los restos de los pisos de mosaico y de la instalación termal
Dónde se encuentra: en via Grand Tournalin
Por qué vale la pena: es la única villa romana que se ha conservado en Valle d’Aosta
Los restos de la villa, a 400 m del lado norte de las murallas, confirman una expansión de la ciudad por ese eje, en dirección de la calzada maestra dirigida al Alpis Poenina. La villa de la región Consolata pertenece a la tipología de las villas “urbanas-campesinas"
que se difundieron a finales de la era republicana, que reunían, según sus características,
las cómodas villas urbanas con las villas campesinas. La planta estructural pertenece a la segunda mitad del siglo I antes de Cristo,
pero
sufrió modificaciones importantes en el siglo II después de Cristo. La villa tiene un atrio central
al
que dan los distintos ambientes: el “Tablinum”, que hace las veces de sala de recepción, el “Triclinium”, donde se comía, y la “Culina” o cocina. En los “Cubicula” se pueden apreciar restos del antiguo piso de "cocciopesto", decorado con taraceas de mármol (marcos tipo meandro, emblema con roseta de 6 hojas lanceoladas inscritas en un hexágono), que recuerdan las tipologías difundidas en el área campana a finales del siglo I antes de Cristo. La villa disponía también de un sistema termal que copiaba el esquema de las termas públicas.
En el “Calidarium”
han quedado las rastros
del antiguo “hypocaustum”: la calefacción de piso de la época romana. En el lado norte, los amplios “horrea” -o almacenes- se utilizaban para la elaboración y el almacenaje de productos agrícolas y artesanales. A finales del siglo V algunos locales se ocuparon con tumbas. Sólo en 1971, durante la ejecución de obras, se hallaron las estructuras de la antigua villa romana.




