Colegiata de San Orso y claustro
Un paseo entre mármoles y frescos cargados de espiritualidad
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No se pierda: los frescos del desván y los mármoles del claustro
Dónde se encuentra: plaza Sant’Orso
Por qué vale la pena: para entrar silenciosamente en el corazón de la época medieval
El complejo de San Orso, uno de los más importantes del arco alpino, comprende la Colegiata de los santos Pedro y Orso, el aislado y majestuoso campanario, la cripta, el maravilloso claustro y el priorato renacentista.
La excavación arqueológica ha permitido identificar las etapas de la construcción del edificio. En la antigüedad, el área formaba parte de una vasta necrópolis extraurbana donde, a comienzos del siglo V, se erigió un complejo paleocristiano. La construcción de la iglesia actual se atribuye al Obispo Anselmo (entre los siglos X y XI).
De esa época quedan la cripta y los importantes frescos octonianos (parte superior de la nave central). La arquitectura actual (finales del siglo XV) se debe al prior Giorgio de Challant. Dignos de notar son los escaños góticos del coro (siglo XV) y el mosaico (siglo XII).
El claustro de San Orso, un verdadero “poema en mármol”, es el lugar donde más se respira la espiritualidad y la religiosidad del complejo.
Su construcción terminó en 1133. Constituido por 37 columnas de mármol (el lado norte fue demolido
en el siglo XVIII y las columnas fueron sustituidas), que posteriormente se revistieron con una pintura de protección que se oxidó y dio al claustro su atractiva coloración actual, el monumento es uno de los ejemplos más altos de escultura románica. Los capiteles historiados representan escenas bíblicas, fábulas o motivos ornamentales o episodios de la vida de San Orso.




