Iglesia de Morgex
Un sugestivo polígono espiritual que ha englobado artes y épocas distantes
Cuándo es accesible: las visitas se acuerdan con el párroco
No se pierda: el bonito campanario románico y los frescos del siglo XV de la nave norte
Dónde se encuentra: capital de Morgex
Por qué vale la pena: es un ejemplo de la evolución del paleocristiano al barroco
Los resultados del estudio arqueológico de la actual Iglesia de Santa Maria Assunta, que ha sacado a la luz los restos de la antigua iglesia bautismal paleocristiana (siglos V-VI), confirman el papel fundamental que la parroquia de Morgex revestía en el medioevo. La parroquia de Morgex es indudablemente una de las más antiguas del alto valle: aparece citada por primera vez en la epístola papal de 1176. La iglesia medieval se retocó en varias oportunidades. Una campaña de restauración y ampliación iniciada en 1687 y concluida en 1705, año de la consagración del edificio, le dio su aspecto actual.
La decoración interior de las bóvedas del ábside (siglo XVIII) es obra del pintor saboyano Girollet. El resto, incluido el retablo del altar, es del pintor Lancia (comienzos del siglo XX). De la antigua decoración de la iglesia han quedado: la última cena, sobre el lado izquierdo de la nave central (mediados del siglo XVI) y los interesantes frescos de la capilla del siglo XV al final de la nave izquierda. Es digno de notar el altar mayor, riquísimo en frisos y dorados (comienzos del siglo XVIII). En el fondo de la iglesia, recientemente se ha instalado un interesante museo parroquial que muestra,
entre otras cosas, el cáliz y la patena encontrados en la tumba del beato Vuillerme de Léaval, segundo patrono de la parroquia. En la nave izquierda, a través de una placa de vidrio pavimental, se ven los restos de la pila bautismal paleocristiana. Es muy interesante también el campanario románico, coronado por una curiosa cúspide de cobre
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